martes, 10 de septiembre de 2013

Un automóvil.

Estoy comenzando a recuperar la audición.

Por fin logro distinguir entre el ruido de las teclas, las gotas sobre la lámina, el péndulo del reloj y mis lágrimas goteando sobre mi ropa...


En verdad la gente no me conoce. Pero no podría esperar más de ellos porque yo mismo no me conozco... Aunque de verdad trato.

Todos somos valientes a la hora de pedir que jalen del gatillo, pero pocos nos atrevemos a quedarnos enfrente tras el primer chasquido. Yo pensé que podía aguantar menos, hasta que le tomé gusto al dolor.


Moverse tan rápido no vale la pena después de todo no? Los planes solamente sirven para deshacerse.


Cuando un sollozo está a punto de salir, recuerdo que no debo de hacerlo, porque solamente es una molestia más para los que están cerca, y teclear fuerte hace que las baratijas del escritorio tintineen, molestando también.


1:14am y la despedida está ahí. Dos horas y media después, el dolor y la congoja han bajado el ritmo de 5 a 25 minutos. Pero aún así no me dejan respirar. Lo que hice para merecer esto?

Un automóvil.


Uno nunca sabe...

viernes, 18 de diciembre de 2009

Solamente tira del gatillo ya.

 Por qué me tienes tanto tiempo así? El cañón metido entre mis ojos, ya casi puedo oler la sangre que saldrá de esa área que me escueze. Imagino que debes sentirte mejor por estarme mirando cómo te ruego con los ojos que me mates ya. Y no soy cobarde, te lo garantizo; es sólo que contigo no puedo más, eres imposible de vencer por lo que representas para mí, por todo lo que eres.

 Qué no ves que me lastimas? Te das cuenta cuánto me dueles? Si pudiera sangrar todo lo que llevo dentro para demostrarte mi dolor, sin dudarlo un momento lo haría. Y ahora mismo no sé cómo sentirme, si estuviera temblando de mis manos, sabría que el terror ya está dentro de mí. Volvería a sentirme vivo.

 Hay un vacío en mi estómago que nunca se ha podido llenar. No sé que pasa y no pienso. Miro en el espejo y solamente veo un gran agujero en la cara que debería estar ahí. Es como si estuviera relleno de cenizas todo yo. Y ahora sabré que cuando por fin decidas disparar, todo lo que volará serán cenizas por doquier. La sangre que tenía se secó cuando te fuiste, la hacías hervir tú, tú tendrás que esparcirla alrededor también.

 Y en el universo vacío que ahora son mis ojos, vivrás por siempre hasta que me consuma en mi propia desdicha, poblándolos con tu desdén y orgullo. Y podría ser que alguna vez haya algo que florezca allí, aunque lo dudo. Jala de ese gatillo de una vez, que quiero verme volando por todo el lugar.

 Uno nunca sabe...

viernes, 6 de noviembre de 2009

Es fría la mañana.

Porque me doy cuenta lo vacío que está el mundo sin lo musical de tus palabras. Porque tengo un dèja-vu cuando miro el cielo azul que trata de ocultarse detrás de las nubes, pienso que será un día excelente. Hoy no fui a trabajar, sin embargo, no me siento culpable en lo absoluto por no estar atendiendo llamadas de personas con urgencia de conectarse a la red para ver sus correos ofreciendo trabajos o pornografía primermundista. Por hoy solamente es cosa de ir a registrarse en las filas inmensas del servicio de salud pública que no provocará más que una infección más fuerte que la que ya podría haber adquirido.

He pasado un largo tiempo sentado, meditando y desechando ideas. El frío que hace no me deja pensar, me muerde los pies y los dedos de la mano. Tengo que tocar batería en un rato y con los dedos tan entumecidos, seguro que no lo lograré. Debo levantar el desorden que hay en casa, pero acostado todo el día, seguro que será otra cosa que tampoco lograré. Y es viernes, con eso sé que te irás a bailar hoy por la noche, mientras yo toco en un lugar diametralmente opuesto al que tú acudirás. A veces no sé si agradecerlo o llorar por eso.

No tengo idea de qué me pasa cuando trato de escribir algo totalmente sensual, pienso en música, pienso en velas y noches, pero nunca pienso pienso en ti. Traté de escribir una canción pero fracasó toda posibilidad cuando rimaba todo en -ar, -er, -ir; la Universidad no me ha servido de nada en absoluto. Y hacer música solamente es en donde aún no he fallado, o al menos no tan miserablemente, solo espero no estar escribiendo todo al revés.

Los países que están a la distancia ya comenzaron a borrarse, el idioma ya no es un impedimento, pero el dinero sí que lo es. Añoro los días en que ni siquiera pensaba en él. Pero ahora la maana es fría y mis pensamientos lo son del mismo modo. Estoy tiritando de frío frente a la computadora, ventanas cerradas, ojos abiertos, lente caídos, música a mediano volumen, media torta al lado del monitor y los papeles de siempre regados por doquier. Solamente el espejo me mira y me dice que debería hacer algo por mi persona justo ahora. Es fría la mañana y solamente siento desesperación por algo que no sé que es... El dinero y el trabajo ya vendrán solos, por ahora solamente quiero huir de todo sin dormir.

De cara al piso

Será un pequeño escape a las siempre presentes presiones que significa el vivir esta época que nos toca. Aquí se aceptarán escritos personales y copias debidamente citadas de artículos o noticias, etc., que se consideren dignos de atención. No habrá disciminación por raza, cultura, sexo, creencias o adhesión a alguna tribu urbana.

Bienvenidos a De cara al piso, ojalá que disfrutemos publicando y leyendo.

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